lunes, 20 de abril de 2009

¡Híjoles... otro hijo! Fernando Lugo

Liliana dice: "No ha sido Padrecito sino... Papito".


12 comentarios:

Anónimo dijo...

ESTUPRO EN EL OBISPADO

2009-4-13

Por Luís Agüero Wagner.

Una escabrosa historia de encubrimiento a un farsante acabó en gran parte este lunes de pascuas, cuando el obispo Fernando Lugo reconoció públicamente ante las cámaras de Televisión haber tenido relaciones con una jovencita de 16 años, Viviana Carrillo, en tiempos en que se desempeñaba como Obispo de San Pedro, abrió en Paraguay el debate que ya estaba instalado en otras latitudes: el de los escándalos aberrantes que de un tiempo atrás sacuden a la iglesia católica.


No está demás mencionar que la Iglesia Católica protege a estos delincuentes para defender su propia imagen en lugar de denunciarlos y expulsarlos para defender al resto de ciudadanos. La mayoría de los casos de pedofilia se han intentado resolver internamente, trasladando a los curas pederastas a otras parroquias y hablando con las familias para evitar las denuncias. Lejos está Paraguay de ser un caso aislado en Sudamérica.
Un grave escándalo, de características y dimensiones similares al que estalló hace tres años en Estados Unidos, se instaló recientemente en los altares de la Iglesia Católica de Brasil.. Entre ellos figura el sacerdote Félix Barbosa Carreiro, quien hace unas semanas fue detenido tras ser sorprendido en una orgía de droga y sexo con 4 adolescentes, y que acusó a “otros 12 padres” de incurrir en prácticas similares. Otro caso es del padre Alfieri Eduardo Bompani, de 45 años, quien grababa videos y escribía un diario donde daba cuenta de sus acciones.

El más repulsivo es el caso es el del padre Tarcisio Spricigo, que abusó de varios menores antes de ser arrestado por haber violado un pequeño de sólo cinco años de edad. En los documentos y pruebsa del proceso contra el cura ha sido incluido un diario, que es una especie de “manual de pedofilia”, que incluye consejos como “jamás tener una relación con niños ricos”. El libro de Spricigo, que fue descubierto por casualidad por una monja que lo llevó a la Policía brasileña, también contiene “diez reglas para actuar y quedar impunes”.

“Llueven niños seguros y confiables que son sensuales y que mantienen un total secreto, que sienten la falta del padre y viven sólo con la madre (…) Soy un seductor, seguro y calmo. Basta aplicar las reglas y el chico caerá en mis manos y seremos felices para siempre”, anotó el religioso en su escalofriante“manual”.
La lista de casos de depravados y criminales ocultos bajo las sotanas se antoja interminable: En Chile, el religioso Jaime Low Cabeza, fue detenido por presunto estupro y abuso sexual contra menores. Los abusos que supuestamente afectaron a cinco menores -todos varonesde entre 15 y 17 años- se habrían concretado cuando el religioso se desempeñaba en la pastoral juvenil de la parroquia.

En 2001, el religioso salesiano Carlos Larraín fue acusado de abusos contra una menor de nueve años en la época en que se desempeñaba como director del Colegio María Auxiliadora (entre 1997 y 1999). En abril de 2004, el sacerdote Víctor Hugo Carrera fue detenido en el Aeropuerto Internacional de Santiago, luego de permanecer tres años como prófugo de la justicia, pues fue acusado de abuso sexual contra un menor en 1999 en Punta Arenas.
Mientras en Paraguay el obispo Fernando Lugo reconoció haber cometido estupro siendo obispo, y niños sordomudos denunciaron haber sido violados por curas en Verona, en México denuncian que existen logias protegen a estos criminales.

El cardenal mexicano Norberto Rivera Carrera y el arzobispo de Los Angeles, Roger Mahony, habrían encubierto a un sacerdote mexicano acusado de varios casos de abuso sexual contra menores monaguillos bajo el paraguas de esta suerte de Odessa de pedófilos.
La deportación por parte de las autoridades de la Santa Iglesia de Roma, con destino a Paraguay, de varios sacerdotes católicos acusados de haber abusado sexualmente de menores en todas las latitudes del orbe, aumenta las sospechas en cuanto al encubrimiento brindado a estos criminales. No hace mucho que en un ambiente caldeado laicos organizados y fieles católicos del Alto Paraná, a trescientos kilómetros de la capital del pais, denunciaron que en su comunidad se habían refugiado en un seminario los padres Carlos Urrutigoity y Eric Ensey, acusados de abuso sexual en Estados Unidos. Es demasiado casual que estos criminales se hayan refugiado en el Paraguay poco después del triunfo electoral del obispo Fernando Lugo, que se produjo en ancas de algunas de las más reaccionarias fuerzas atávicas de este Paraguay surrealista: el pensamiento mágico, la tradición autoritaria y el machismo con el cual fue denigrada un candidata mujer.
Para concluir esta descripción del Paraguay, podríamos tomar prestadas palabras publicadas en la Jornada de Oriente con la firma de Anamaría Ashwel, y sólo cambiar la palabra México por Paraguay: “una oscurantista alianza masculina, mayormente de políticos y sacerdotes, han regresado el tiempo de México al Virreinato: han legislado para quitarle el derecho a la mujer sobre su cuerpo. Sacerdotes supuestamente célibes, abiertamente misóginos, muchos pedófilos y desconocedores absolutos de la condición fisiológica y social de las mujeres —y encima vestidos con faldas largas— representando valores culturales que para las mujeres caducaron con el Virreinato, apuntalaron el voto de políticos que decidió que las mujeres sólo tienen el derecho a estar preñadas.” LAW

Christian dijo...

Señor Bonil,

Su capacidad para caricaturizar es mayor a su capacidad para administrar con prudencia su talento, "un gran poder, exige una gran responsabilidad". Observando la caricatura del Presidente de Paraguay, me apena sobremanera que una acertada frase en su respuesta a la carta del Padre Paulino Toral por la caricatura del Papa en África, ahora resulte contradictoria. Se la recuerdo: "porque no es posible que alguien se haga rico con la desgracia de otros".
En efecto, señor Bonil, ¿es justo alcanzar notoriedad sobre los errores del prójimo? ¿está consciente usted, que el alcance de su obra hace leña del árbol caído? Mucho ruido hace un árbol al caer, poco se dice de mil árboles que crecen en silencio (religiosos fieles). Por ello lo invito a leer un extracto de la homiía del P. Roger J. Landry a propósito de los escándalos por los que ha pasado la Iglesia católica" y que adjunto a continuación, Dios quiera que esta reflexión nos de más luces y nos ayude a ser más prudentes en lo que hacemos y decimos. El mal hecho, sin justificarlo, no es patrimonio de algún sacerdote y que injustamente al generalizar se hiere la integridad de la Iglesia. Cuántos médicos incurrieron en tales faltas, y nadie dirá que la medicina es mala; cuántos dibujantes, inmersos en vicios, y nadie dice que el arte es corrupto; cuántos abogados, cuántos ingenieros, etc.
Agradeciendo su atención, permítame exhortarlo a ilustrar con igual o mejor calidad sólo "el bien hecho" (aunque no venda tanto), ya ganó mucho dibujando "lo mal hecho".

Saludos cordiales,
Christian Espinel Gilces

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Tomado de Aciprensa
Esta crisis es un llamado a despertar a la santidad
P. Roger J. Landry

Los escándalos que muchas personas, que durante largo tiempo han tenido aversión a la Iglesia a causa de alguna de sus enseñanzas morales o doctrinales, están usando como pretexto para atacar a la Iglesia como un todo, tratan de implicar que después de todo ellos tenían razón.

Muchas personas se han acercado a mí para hablar del asunto. Muchas otras hubieran querido hacerlo, pero creo que por respeto y por no querer sacar a relucir lo que consideran malas noticias, se abstuvieron; pero para mí era obvio que estaba en su mente. Y por eso, hoy, quiero atacar el asunto de frente. Ustedes tienen derecho a ello. No podemos fingir como si no hubiera sucedido. Y yo quisiera discutir cuál debe ser nuestra respuesta como fieles católicos a este terrible escándalo.

Lo primero que necesitamos hacer, es entenderlo a la luz de nuestra fe en el Señor. Antes de elegir a Sus primeros discípulos, Jesús subió a la montaña a orar toda la noche. En ese tiempo tenía muchos seguidores. Él habló a Su Padre en oración acerca de a quiénes elegiría para que fueran sus doce apóstoles, los doce que El formaría íntimamente, los doce a quienes enviaría a predicar la Buena Nueva en Su nombre. Él les dio el poder de expulsar a los demonios. Les dio el poder para curar a los enfermos. Ellos vieron cómo Jesús obró incontables milagros. Ellos mismos obraron en Su nombre numerosos milagros. Pero, a pesar de todo, uno de ellos fue un traidor. Uno, que había seguido al Señor, uno, a quien el Señor le lavó los pies, que lo vio caminar sobre las aguas, resucitar a personas de entre los muertos y perdonar a los pecadores, traicionó al Señor. Jesús no eligió a Judas para que lo traicionara. Lo eligió para que fuera como todos los demás. Pero Judas fue siempre libre y usó su libertad para permitir que Satanás entrara en él y, por su traición, terminó haciendo que Jesús fuera crucificado y ejecutado.

Así que desde los primeros doce que Jesús mismo eligió, uno fue un terrible traidor. A VECES LOS ELEGIDOS DE DIOS LO TRAICIONAN.

Este es un hecho que debemos asumir. Es un hecho que la primera Iglesia asumió. Si el escándalo causado por Judas hubiera sido lo único en lo que los miembros de la primera Iglesia se hubieran centrado, la Iglesia habría estado acabada antes de comenzar a crecer. En vez de centrarse en aquel que traicionó a Jesús, se centraron en los otros once, gracias a cuya labor, predicación, milagros y amor por Cristo, nosotros estamos aquí hoy.

Hoy somos confrontados por esa misma realidad. Podemos centrarnos en aquellos que traicionaron al Señor, aquellos que abusaron, en vez de amar, a quienes estaban llamados a servir, o, como la primera Iglesia, podemos enfocarnos en los demás, en los que han permanecido fieles, esos sacerdotes que siguen ofreciendo sus vidas para servir a Cristo y para servirlos a ustedes por amor. Los medios casi nunca prestan atención a los buenos once, aquellos a quienes Jesús escogió y que permanecieron fieles, que vivieron una vida de silenciosa santidad.

El escándalo desafortunadamente no es algo nuevo para la Iglesia. Hubo muchas épocas en su historia, cuando estuvo peor que ahora. En cada una de esas épocas cuando la Iglesia llegó a su punto más bajo, Dios elevó a tremendos santos que llevaran a la Iglesia de regreso a su verdadera misión. Es casi como si en aquellos momentos de oscuridad, la Luz de Cristo brillara más intensamente. Yo quisiera centrarme un poco en un par de santos a quienes Dios hizo surgir en esos tiempos tan difíciles, porque su sabiduría realmente puede guiarnos durante este tiempo difícil.

San Francisco de Sales fue un santo a quien Dios hizo surgir justo después de la Reforma Protestante. La Reforma Protestante no brotó fundamentalmente por aspectos teológicos, por asuntos de fe, aunque las diferencias teológicas aparecieron después, sino por aspectos morales. Había un sacerdote agustino, Martín Lutero, quien fue a Roma durante el papado “más notorio” de la historia, el del Papa Alejandro VI. Este papa jamás enseñó nada contra la fe - el Espíritu Santo lo evitó - pero fue simplemente un hombre malvado. Tuvo nueve hijos de seis diferentes concubinas. Llevó a cabo acciones contra aquellos que consideraba sus enemigos. Martín Lutero visitó Roma después de que concluyó su papado y se preguntaba cómo Dios podía permitir que un hombre tan malvado hubiera sido la cabeza visible de Su Iglesia. Regresó a Alemania y observó toda clase de problemas morales. Los sacerdotes vivían abiertamente relaciones con mujeres. Algunos trataban de obtener ganancias vendiendo bienes espirituales. Privaba una inmoralidad terrible entre los laicos católicos. El se escandalizó, como le hubiera ocurrido a cualquiera que amara a Dios, por esos abusos desenfrenados. Así que fundó su propia iglesia.

Eventualmente Dios hizo surgir a muchos santos que combatieran esta solución equivocada y trajeran de regreso a las personas a la Iglesia fundada por Cristo. San Francisco de Sales fue uno de ellos. Poniendo en riesgo su vida, recorrió Suiza, donde los calvinistas eran muy populares, predicando el Evangelio con verdad y amor. Muchas veces fue golpeado en su camino y dejado por muerto. Un día le preguntaron cuál era su postura en relación al escándalo que causaban tantos de sus hermanos sacerdotes. Lo que él dijo es tan importante para nosotros hoy como lo fue en aquel entonces para quienes lo escucharon. Dijo: "Aquellos que cometen ese tipo de escándalos son culpables del equivalente espiritual a un asesinato," destruyendo la fe de otras personas en Dios con su pésimo ejemplo. Al mismo tiempo que advirtió a sus oyentes: "Pero yo estoy aquí entre ustedes hoy, para evitarles un mal aún peor. Mientras que aquellos que causan el escándalo son culpables de asesinato espiritual, los que acogen el escándalo, los que permiten que los escándalos destruyan su fe son culpables de suicidio espiritual".

"Son culpables", dijo él, "de cortar de tajo su vida con Cristo, abandonando la fuente de vida en los Sacramentos, especialmente la Eucaristía". San Francisco de Sales anduvo entre la gente de Suiza tratando de prevenir que cometieran un suicidio espiritual a causa de los escándalos. Y yo estoy aquí hoy para predicarles lo mismo a ustedes.

¿Cuál debe ser entonces nuestra respuesta? Otro gran santo que vivió en tiempos particularmente difíciles también puede ayudarnos. San Francisco de Asís vivió alrededor del año 1200, que fue una época de inmoralidad terrible en Italia central. Los sacerdotes daban ejemplos espantosos. La inmoralidad de los laicos era aún peor. San Francisco mismo, siendo joven, había escandalizado a otros con su manera despreocupada de vivir. Pero eventualmente se convirtió al Señor, fundó a los Franciscanos, ayudó a Dios a reconstruir Su Iglesia y llegó a ser uno de los más grandes santos de todos los tiempos. Una vez, uno de los hermanos de la Orden de Frailes Menores le hizo una pregunta. Este hermano era muy susceptible a los escándalos. "Hermano Francisco," le dijo, "¿qué harías tú si supieras que el sacerdote que está celebrando la Misa tiene tres concubinas a su lado?" Francisco, sin dudar un solo instante, le dijo muy despacio: "Cuando llegara la hora de la Sagrada Comunión, iría a recibir el Sagrado Cuerpo de mi Señor de las manos ungidas del sacerdote".

¿A dónde quiso llegar Francisco? El quiso dejar en claro una verdad formidable de la fe y un don extraordinario del Señor. Sin importar cuán pecador pueda ser un sacerdote, siempre y cuando tenga la intención de hacer lo que hace la Iglesia en Misa, por ejemplo, cambiar el pan y el vino en la carne y la sangre de Cristo, o en la confesión, sin importar cuán pecador sea él en lo personal, perdonar los pecados del penitente Cristo mismo actúa en los sacramentos a través de ese ministro. Ya sea que el Papa Juan Pablo II celebre la Misa o que un sacerdote condenado a muerte por un crimen celebre la Misa, en ambos casos es Cristo mismo quien actúa y nos da Su cuerpo y Su sangre. Así que lo que Francisco estaba diciendo en respuesta a la pregunta de su hermano religioso al manifestarle que él recibiría el Sagrado Cuerpo de Su Señor de las manos ungidas del sacerdote, es que no iba a permitir que la maldad o inmoralidad del sacerdote lo llevaran a cometer suicidio espiritual.

Y es que si siempre tuviéramos que depender de la santidad personal del sacerdote, estaríamos en graves problemas. Los sacerdotes son elegidos por Dios de entre los hombres y son tentados como cualquier ser humano y caen en pecado como cualquier ser humano. Pero Dios lo sabía desde el principio. Once de los primeros doce apóstoles se dispersaron cuando Cristo fue arrestado, pero regresaron; uno de los doce traicionó al Señor y tristemente nunca regresó. Dios ha hecho los sacramentos esencialmente "a prueba de los sacerdotes", esto es, en términos de su santidad personal. No importa cuán santos éstos sean o cuán malvados, siempre y cuando tengan la intención de hacer lo que hace la Iglesia, entonces actúa Cristo mismo, tal como actuó a través de Judas cuando Judas expulsó a los demonios y curó a los enfermos.

Así que, de nuevo, les pregunto: ¿Cuál debe ser la respuesta de la Iglesia a estos actos? Se ha hablado mucho al respecto en los medios. ¿Tiene la Iglesia que trabajar mejor, asegurándose que nadie con predisposición a la pedofilia sea ordenado? Absolutamente. Pero esto no sería suficiente. ¿Tiene la Iglesia que actuar mejor para tratar estos casos cuando sean reportados? La Iglesia ha cambiado su manera de abordar estos casos y hoy la situación es mucho mejor de lo que fue en los años ochentas, pero siempre puede ser perfeccionada. Pero aun esto no sería suficiente. ¿Tenemos que hacer más para apoyar a las víctimas de tales abusos? ¡Sí, tenemos que hacerlo, tanto por justicia como por amor! Pero ni siquiera esto es lo adecuado. El Cardenal Law ha hecho que la mayoría de los rectores de las escuelas de medicina en Boston trabajen en el establecimiento de un centro para la prevención del abuso en niños, que es algo que todos nosotros debemos apoyar. Pero ni siquiera esto es una respuesta suficiente.

¡La única respuesta adecuada a éstos terribles escándalos, la única respuesta auténticamente católica, como San Francisco de Asís en 1200, San Francisco de Sales en 1600, y otros incontables santos han reconocido en cada siglo, es la SANTIDAD! ¡Toda crisis que enfrenta la Iglesia, toda crisis que el mundo enfrenta, es una crisis de santidad! La santidad es crucial, porque es el rostro auténtico de la Iglesia.

Siempre hay personas, un sacerdote se encuentra con ellas regularmente, ustedes probablemente conocen a varias de ellas también, que usan excusas para justificar por qué no practican su fe, por qué lentamente están cometiendo suicidio espiritual. Puede ser porque una religiosa se portó mal con ellos cuando tenían 9 años. O porque no entienden las enseñanzas de la Iglesia sobre algún asunto particular. Indudablemente habrá muchas personas estos días y ustedes probablemente se encontrarán con ellas que dirán: ¿Para qué practicar la fe, para qué ir a la Iglesia, si la Iglesia no puede ser verdadera, cuando los así llamados elegidos son capaces de hacer el tipo de cosas que hemos estado leyendo? Éstos escándalos son como un perchero enorme donde algunos tratarán de colgar su justificación para no practicar la fe. Por eso es que la santidad es tan importante.

Estas personas necesitan encontrar en todos nosotros una razón para tener fe, una razón para tener esperanza, una razón para responder con amor al amor del Señor. ¿Tienen que ser más santos los sacerdotes? Seguro que sí. ¿Tienen que ser más santos los religiosos y religiosas y dar un testimonio aún mayor de Dios y del Cielo? Absolutamente. Pero todas las personas en la Iglesia tienen que hacerlo, ¡incluyendo a los laicos! Todos tenemos la vocación de ser santos y esta crisis es un llamado para que despertemos. Estos son tiempos difíciles para ser un sacerdote hoy. Son tiempos difíciles para ser un católico hoy. Pero también son tiempos magníficos para ser un sacerdote hoy y tiempos magníficos para ser un católico hoy.

Hoy es un tiempo fantástico para ser cristianos, porque es un tiempo en el que Dios realmente necesita de nosotros para mostrar Su verdadero rostro.

Una de las más grandes réplicas en la historia sucedió justamente hace unos 200 años. El emperador francés Napoleón engullía con sus ejércitos a los países de Europa con la intención final de dominar totalmente el mundo. En aquel entonces dijo una vez al Cardenal Consalvi: "Voy a destruir su Iglesia" "Je detruirai votre eglise!" El Cardenal le contestó: "No, no podrá". Napoleón, con sus 1.50 de altura, dijo otra vez: "Je detruirai votre eglise!" El Cardenal dijo confiado: "No, no podrá. ¡Ni siquiera nosotros hemos podido hacerlo!"
Si los malos papas, los sacerdotes infieles y miles de pecadores en la Iglesia no han tenido éxito en destruirla desde su interior le estaba diciendo implícitamente al general ¿cómo cree que Ud. va a poder hacerlo? El Cardenal apuntaba a una verdad crucial. Cristo nunca permitirá que Su Iglesia fracase. El prometió que las puertas del infierno no prevalecerían sobre Su Iglesia, que la barca de Pedro, la Iglesia que navega en el tiempo hacia su puerto eterno en el cielo, nunca se volcará, no porque aquellos que van en ella no cometan todos los pecados posibles para hundirla, sino porque Cristo, que también está en la barca, nunca permitirá que esto suceda. Cristo sigue en la barca y Él nunca la abandonará.

La magnitud de éstos escándalos podría ser tal, que de ahora en adelante ustedes encuentren difícil confiar en los sacerdotes de la misma manera como lo hicieron en el pasado. Esto puede suceder y podría no ser tan malo. ¡Pero nunca pierdan la confianza en el Señor! ¡Es Su Iglesia! Aún cuando algunos de Sus elegidos lo hayan traicionado, El llamará a otros que serán fieles, que los servirán a ustedes con el amor que merecen ser servidos, tal como ocurrió después de la muerte de Judas, cuando los once apóstoles se pusieron de acuerdo y permitieron que el Señor eligiera a alguien que tomara el lugar de Judas y escogieron al hombre que terminó siendo San Matías, quien proclamó fielmente el Evangelio hasta ser martirizado por él.
Tal como a partir de la traición de Judas, El alcanzó la más grande victoria en la historia del mundo, nuestra salvación por medio de Su Pasión, muerte y Resurrección, también a través de estos episodios Él puede y quiere traer un nuevo renacimiento de la santidad, unos nuevos Hechos de los Apóstoles en el siglo 21, con cada uno de nosotros jugando un papel estelar. Ahora es el tiempo para que los verdaderos hombres y mujeres de la Iglesia se pongan de pie. Ahora es el tiempo de los santos. ¿Cómo vas a responder tú?

j_major dijo...

sigue adelante bonil. la caricatura solo muestra los errores de los personajes pùblicos, no crea esos errores.

coincido en que la iglesia sufre un desgaste colateral, pero no quitemos de en mente que el gobierno paragua también se ve afectado sin-querer-queriendo.

Anónimo dijo...

LUGO YA ES "padre" ahora falta que el "Papa" sea papá.
Agustin Pino Gómez

BONIL dijo...

Estimado Christian, primeramente quiero agradecerle su visita a mi blog y su mensaje. Aquí mi respuesta:
1.- No se apene. No me contradigo en la frase "porque no es posible que alguien se haga rico con la desgracia de otros", ya que la dijo el padre Paulino y no yo (aunque coincido con la admonición). Pero... ¡acaso está sugiriendo que yo me he enriquecido con la desgracia de otros? (por cierto ¿cuál desgracia? ¿la del ex obispo Lugo? ¿O la de las madres jóvenes?)
2.- No pretendo alcanzar notoriedad como usted señala. Jamás la he buscado. Tan solo dibujo y digo cosas que pienso, con la suerte (para mí) de tener espacios en donde hacerlo. Nada más.
3.- Me cuestiona que no manejo con prudencia lo que dibujo. Pero aún no he leído un email suyo exhortando al ex obispo Lugo a la prudencia... "Un gran poder exige una gran responsabilidad" me dice usted. Por un momento pensé que se lo escribía al ex obispo...
4.- Ciertamente son muy malas las generalizaciones. Tan equivocado es decir "todos los curas son corruptos" como decir "todos los curas son buenos". Pero no sé que tiene que ver el tema de las generalizaciones con mi dibujo en el que yo no he generalizado nada sino que he dibujado a alguien con nombre y apellido (algo que, según parece, también deberá hacer Lugo... poner apellido)
5.- En la alegoría del bosque, ciertamente es más hermoso fijarse en los árboles que crecen antes que en el que cae. Solo espero que no encuentre inútil que siempre haya alguien que grite "¡cuidado abaaaaaaajooo!" para evitar que le caiga en la cabeza a alguien... Yo soy de esos gritones. No de los que lo hacen leña. Quienes venden el árbol caído y se hacen ricos son los dueños de la madera y el bosque, no los que alertan.
5.- Le agradezco su exhortación a que dibuje "el bien hecho", pero yo pertenezco a la estirpe de los dibujantes "inmersos en vicios" que usted menciona. Para aplaudidores, créame, ya hay de sobra...
Saludos cordiales

Christian dijo...

Estimado Bonil, gracias nuevamente por su atención. Defendiendo cada uno su postura encontraremos siempre los justificativos necesarios para sentirnos en la razón o al menos que el colectivo nos de la mayor parte de ella y el debate podría no tener fin. Aplaudo su apertura a la diferencia de criterio y al derecho a la réplica. En reciprocidad a su deferencia, me permito evacuar sus cuestionamientos.

1. No me refería a la obtención de grandes cantidades de dinero por su dibujo, entiendo que usted trabaja para un medio. Me cuesta creer que lo hiciera con ese propósito. Su obra trae consecuencias, venderá mucho papel y tiempo en audiovisuales, pero sobre una acción ajena. Diera la sensación de que se está a la espera de que alguien se equivoque y sacar provecho de tales desventuras, siempre preguntándome si por iniciativa suyo o a pedido de alguien y con qué objeto, pensando lo mejor sería para enseñar que tal cosa no se debe hacer, si lo hace sólo con sentido de burla, sería más penoso aún, ¿a quien le gustaría que alguien grafique sus errores y los haga públicos? El ex obispo perdió la Gracia de Dios al pecar (cayó en desgracia). Habría que determinar en qué circunstancias las madres jóvenes incurrieron en lo mismo, pues, la corrupción necesita dos actores: el corrompe y el que se deja corromper (a menos que hayan sido seducidas u obligadas) la presunción de inocencia tiene el riesgo de dejar libre a un culpable (que algún momento caerá) y la tranquilidad de no condenar a un inocente (sin exculpar al ex obispo), recordemos que hay quienes se hacen las víctimas y otros que buscan el mal estando bien por decisión propia, o ellas no sabían con "quien andaban" (imagino que alguna vez le tocó dibujar esta situación).

2. Siempre admiré su trabajo y ahora su modestia, notoriedad la tiene. Solo pedía que use sus recursos en favor de, no en contra de. Que triste sería que Nadal usara su potente saque para destruir ventanas.

3, 4. Sí, señor Bonil, su arte no mide consecuencias. ¿En que afecta su dibujo al ex obispo, si ya no es sacerdote y en su país seguramente sus actos serán juzgados? Pero, casa adentro, su dibujo atenta contra la institucionalidad de nuestra Iglesia, la credibilidad y el respeto a sus autoridades, por sugerir que su error fue por obedecer al Papa. Y en eso, ofende a la Iglesia entera y como cristiano católico es mi deber salir en defensa de Ella.

5. Su grito no suena "¡cuidado abaaaaaaajooo!" sino "¡jajaja, viste por hacer caso!" (relativo a la interpretación). Si disfruta ver los árboles crecer, ¿en octubre haría un dibujo fomentando las vocaciones para que crezcan fuertes y no se "dejen caer en tentaciones", así no tendría que gritar.

5 o (6). Confío en que ese "inmerso en vicios" (escrito sin intención de aludirlo), sea en su respuesta una metáfora (el "vicio de dibujar") sino volvería a contradecirse, ¿con qué moral acusaría? Sería "juez y "parte". Finalmente discúlpeme una última discrepancia, no se trata de aplaudir, sino de dar a conocer los buenos ejemplos, ¿cuál es el balance en los medios de las noticias buenas y malas? ¿50/50? me cuesta creer que sólo hayan malas noticias, eso significaría que no sabemos hacer cosas buenas.

Dios nos guíe,

Christian Espinel Gilces.

Anónimo dijo...

que caricatura tan cruel y vil.

Anónimo dijo...

Que dibujo más bueno y real,desnuda la decadencia de algunos integrantes la iglesia catolica.

Nando dijo...

Bonil
recibe mi saludo y mis respetos desde Buenos Aires.

Creo que tu caricatura es genial y es sólo una opinión sincera de tu parte el manifestar lo que el tema te despertaba.

un gran abrazo, Nando

Angel dijo...

Bueno, Bonil nunca se sabrá cuánto mal han hecho las religiones a la humanidad. La única iglesia que ilumina es una iglesia en llamas...

BONIL dijo...

JAJAJA ¡Qué salvaje más simpático!
¿Esa no es de Ambroce Bierce?
Gracias por la visita. Podré decir que un ANGEL me visitó en el blog... y no un OBISPO

Anónimo dijo...

CUALQUIER SIMILITUD CON EL SEÑOR OBISPO PRESIDENTE, ES PURA COINCIDENCIA…!!!

La novicia del convento está escribiendo una carta y comienza:
"Querido Monseñor"... Se da cuenta de que aquel puede malinterpretar sus palabras y vuelve a empezar: "Excelentísimo Monseñor".....
Recapacita pensando que es demasiado formal, y elige ¿"Sr. Monseñor"?....
Éste le parece muy mundano, así que decide que lo mejor es... "Don Monseñor".
Para Asegurarse de no meter la pata, le pregunta a la Madre Superiora:
¿Madre Superiora, Monseñor se pone con Don?
¡Claro que se pone condón hija. Sino este convento sería una guardería!!!