
De hecho en Venezuela la gente ya conoce la Eternidad, especialmente en sus enlaces y discursos.
Hoy la Revolución tiene apenas 11 años. En plena edad del burro... (por favor los capciosos abstenerse de comentarios) Digamos en la edad del pavo, como dicen en otras latitudes, para evitar suspicacias. Es decir la revolución es una adolescente: caprichosa, no sabe lo que quiere, arma berrinches, tiene granos, se cree dueña del mundo, y a juzgar por tanto color rojo, hasta parecería que le ha llegado por fin la menstruación. Pero, como todo adolescente, merece nuestra atención y comprensión. Y hasta admiración, diría, porque es la primera adolescente que conozco que sueña con llegar a vieja. Para ello, esta revolución deberá entonces crecer y, como dice Chávez, llegar a la repetable edad de los... 900 años.
¡Sí señor! Definitivamente Chávez tiene para largo. Y para ancho. Porque amplitud y longitud no le falta. Profundidad quizá. Pero las medidas, como él mismo asegura, no importan. El las toma cuando se le da la real y bolivariana gana, pero siempre para el éxito de la revolución. Porque "esta Revolución vino para quedarse 900 años". Y al parecer va siendo cierto, pues se va notando que ya está quedada. Ya está quedada...
1 comentario:
Solo le faltó cien años para llegar al número mágico, los mil años del tercer reich; pero cada vez se acerca más.
Publicar un comentario